La gente que me conoce sabe que hay dos cosas a las que nunca digo no: ir de compras y hacer deporte. Y, precisamente, es de este segundo asunto del que me gustaría hablar.

Normalmente, alterno ejercicios de cardio (running y natación especialmente, también paseos en bici) con algunos días de gimnasio. En el gimnasio he probado ya casi de todo: spinning, pilates, body combat…soy muy curiosa y me gusta probar cosas diferentes para no caer en la rutina y acabar aburriéndome y abandonado este hábito.

Por un cambio de trabajo, el gimnasio al que solía ir me queda bastante mal y mientras que consigo encontrar otro que me guste y me pille bien para ir tras salir de la oficina me he decidido a probar el sistema TRX en casa. En el blog de Estanislao Berruezo puedes encontrar otra opinión sobre este mismo entrenamiento en suspensión.

El TRX es un simple accesorio que consta de un par de cintas y un punto de anclaje que se puede colocar en una pared, una puerta o un techo y que nos permite hacer un entrenamiento en suspensión. Esto no quiere decir más que, al realizar un ejercicio parte de nuestro cuerpo (piernas o brazos) estarán en suspensión mientras la otra está en contacto con el suelo.

Así podemos realizar una gran variedad de ejercicios basados en movimientos funcionales y que nos permiten mejorar nuestra fuerza y equilibrio a la vez que tonificamos todos los grupos musculares con la simple ayuda de nuestro peso. No se necesite ningún accesorio más, solo este TRX. Bueno y una guía de ejercicios pero ésto es muy fácil de encontrar en tiendas especializadas y buscando un poquito por Internet.

Como tampoco soy una profesional de la musculación ni una experta en este tipo de ejercicios simplemente os voy a contar lo que me ha gustado y lo que no de utilizar este sistema en casa. Solo lo tengo un par de semanas y he realizado 6 o 7 sesiones, suficientes para que atreverme a sacar mis primeras conclusiones.

TRX

Lo que me gusta del TRX

Sin duda, este accesorio tiene grandes ventajas. Para empezar: su precio. Sé que el aparato original nivel Pro puede costar unos 200 euros pero como yo sólo quería probar y conocer si me gustaba me hice con un en una tienda Decathlon por unos 50 euros. No sé si es su precio habitual o si era una oferta pero ya os digo que por esa inversión, merece mucho la pena.

Y es que, por ese dinero tengo en casa un aparato con el que no necesito ningún otro para entrenar piernas, brazos y core. En serio, una persona normal no necesita más. Yo lo combino con mi rutina habitual de running/natación y estoy encantada.

Otra ventaja es que no ocupa prácticamente espacio y pesa muy poco por lo que si alguien quiere puede llevarlo en su maleta y entrenar en cualquier sitio. Sí que tenéis que aseguraros de que el punto de anclaje es fuerte y resistente (tiene que soportar vuestro peso) y tener un par de metros de espacio para realizar los ejercicios sin que os moleste nada.

Este sistema permite realizar muchos ejercicios diferentes: flexiones, sentadillas, ejercicios para los abdominales…y somos nosotros mismos los que marcamos la intensidad con solo modificar nuestra posición. Al estar en suspensión, cambiando nuestro ángulo modificamos el porcentaje de peso que tenemos en apoyo por lo que según nos sintamos en cada momento podemos hacer une ejercicio más duro o más suave.

Una sesión de 30 minutos, dos o tres veces a la semana, es más que suficiente.

Lo que no me gusta el TRX

Aunque en general mi experiencia ha sido satisfactoria, hay cosas que no me han gustado del todo. Por ejemplo, en las primeras sesiones, al no estar familiarizada con el sistema no conseguía de estar cómoda realizando los ejercicios y solo conseguía dolores en los antebrazos de los agarres sin que notara que el resto de músculos estuviera trabajando.

Cierto es que, tras unas 3 sesiones vas cogiendo el truquillo y colocando bien el cuerpo para corregir este problema. Se necesita un tiempo de adaptación que depende de cada uno puede ser mayor o menor.

También hay ejercicios que me cuesta mucho hacer. Por ejemplo, unas flexiones de tríceps. Hacer ejercicios de bíceps es realmente sencillo pero otros grupos de músculos se hace difícil. Tal vez, más o menos lo voy consiguiendo pero tras estas primeras sesiones aún se me hace duro.

Quizá lo más complicado es fijar el punto de anclaje. Como soy muy ansiosa, nada más llegar a casa de la tienda traté de probarlo colocándolo en una puerta. No os lo recomiendo. Hasta que me ayudaron a colocar el anclaje en el techo del sótano, tuve algunos problemas con la fijación aunque supuestamente es más fácil colocarlo en una puerta que en una pared o techo. Quizá  fuera por torpeza mía pero es algo que debéis tener cuenta si os decidís a probar.

Conclusiones

Tras sopesar los puntos positivos con ls pegas que he ido encontrando, confieso que este sistema de entrenamiento es suspensión me está gustando. Cuando adquieres la soltura y habilidad necesaria para colocarte bien y realizar los ejercicios como se debe notas los resultados de manera muy rápida.

Yo estoy contenta y como tarde mucho en encontrar un gimnasio puede que me decida por comprar uno de estos equipos de mayor calidad.

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